La propuesta brasileña, respaldada por el MCTI, busca acelerar las soluciones climáticas en los países en desarrollo.
Transformar los compromisos climáticos en soluciones concretas para la población se ha convertido en una de las prioridades estratégicas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI). Ante el aumento de los fenómenos extremos, la presión sobre los sistemas productivos y la necesidad de acelerar la transición ecológica, el gobierno brasileño ha ampliado sus actividades internacionales para fortalecer mecanismos capaces de conectar la ciencia, la financiación y la tecnología.
En este contexto, el ministerio cuenta con el apoyo del Centro de Estudios Estratégicos y de Gestión (CGEE) para desarrollar propuestas técnicas que respalden la implementación de los compromisos adquiridos durante la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre de 2025, a través del Programa de Implementación Tecnológica de Belém (PTIB). Esta iniciativa forma parte del Mecanismo Tecnológico de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y busca ampliar el uso de tecnologías climáticas en los países en desarrollo.
El papel de Brasil cobró aún más relevancia tras asumir, por primera vez, la presidencia del Comité Ejecutivo de Tecnología Climática de la CMNUCC, organismo responsable de elaborar análisis y recomendaciones sobre el desarrollo y la transferencia de tecnologías climáticas. El cargo fue ocupado por el Coordinador de Asuntos Científicos y Tecnológicos del Departamento de Clima del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pedro Ivo Ferraz da Silva. Según el diplomático, los estudios recientes elaborados por el CGEE contribuyen a definir los próximos pasos de la agenda climática internacional.
“Brasil ha estado trabajando y reflexionando extensamente sobre cómo poner en práctica el BTIP. Las recientes publicaciones del CGEE deberían ayudarnos a pensar qué mecanismos crear y qué procedimientos establecer para poner en práctica de manera efectiva lo que se decidió en Belém”, afirmó.
Según la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Luciana Santos, el BTIP representa una nueva etapa en la agenda climática internacional, basada en la capacidad de los países para transformar el conocimiento científico en soluciones aplicadas y ampliar el uso de tecnologías climáticas.
“No hay manera de afrontar la crisis climática sin ciencia, tecnología e innovación. Lo que Brasil promueve en el marco del BTIP es que los países en desarrollo cuenten con las condiciones necesarias para acceder a las tecnologías, fortalecer sus capacidades nacionales y transformar el conocimiento en soluciones concretas para proteger a la población, generar desarrollo sostenible y construir soberanía tecnológica. La agenda climática del futuro implica necesariamente la capacidad de implementar la innovación a gran escala”, declaró el ministro.
Desde la asistencia técnica hasta la implementación.
Los estudios elaborados por CGEE se basan en un diagnóstico recurrente en las negociaciones internacionales sobre el clima: la fragmentación entre la asistencia técnica, la financiación, la regulación y la ejecución de proyectos.
Según los documentos, el principal obstáculo para ampliar las tecnologías climáticas no es la ausencia de soluciones técnicas, sino la dificultad de transformar las prioridades nacionales en proyectos financiables y ejecutables, un proceso conocido como el valle de la muerte para la innovación climática.
Para afrontar este reto, el centro elaboró dos documentos centrados en la puesta en práctica del BTIP.
El primero es el documento de posición titulado "Posicionamiento operativo del Programa de Implementación Tecnológica de Belém: Del mandato a la acción: Propuesta de posición para la implementación integrada" . El texto presenta sugerencias para estructurar mecanismos permanentes de coordinación, financiación e implementación de tecnologías climáticas.
El estudio propone sustituir los modelos de financiación fragmentados por carteras tecnológicas programáticas, capaces de integrar proyectos de distintos sectores y países en programas estructurados y financiables. Esta medida busca aumentar la escala, reducir los riesgos y atraer recursos internacionales.
Nueva arquitectura para la acción climática
El segundo documento, titulado Una nueva arquitectura para la implementación de tecnologías climáticas: El Programa de Implementación Tecnológica de Belém (BTIP) en la práctica , presenta un análisis de los cambios institucionales aprobados en la COP30 y propone un marco integrado para acelerar la implementación de tecnologías climáticas.
El texto aboga por una transición de un modelo basado en proyectos aislados a una arquitectura coordinada, orientada a la implementación a gran escala y a la integración de la innovación, la financiación y las políticas públicas.
Los documentos también refuerzan la importancia de la cooperación Sur-Sur, la puesta en valor de las tecnologías desarrolladas localmente y la inclusión de las comunidades vulnerables, los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes en los procesos de implementación climática.
Ciencia, clima y desarrollo
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI) considera la agenda climática como una de las áreas estratégicas para el desarrollo nacional. En los últimos años, el ministerio ha ampliado las iniciativas relacionadas con el monitoreo ambiental, la transición energética, la bioeconomía, la inteligencia artificial aplicada al clima y el fortalecimiento de la infraestructura científica centrada en la sostenibilidad.
Según CGEE, el objetivo de BTIP es precisamente crear mecanismos permanentes capaces de integrar las prioridades climáticas, la financiación y la implementación tecnológica a gran escala, fortaleciendo la capacidad de los países en desarrollo para ejecutar proyectos estructurantes alineados con el Acuerdo de París.
Fuente: Oficina de Prensa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Ascom - MCTI).